Monday, August 13, 2012

Salir es un Proceso Muy Largo

Mis amigos ya empiezan a burlarse de mí cuando les digo que me voy a salir de Copán Ruinas. Sobre todo cuando están de vuelta en Copán para su visita anual ya por tercera vez, ¡y todavía estoy aquí! ¡Pero es verdad! ¡Me voy! Pues, con el tiempo…

Es que ... salir no es fácil. Está la parte emocional, la logística y el dinero. Más que todo dinero, supongo, porque la situación sería mucho menos complicada si tuviera una cuenta bancaria gorda para poder vagar por el mundo hasta encontrar un lugar que me quiere y al revés.

Si pudiera ahorrar cada centavo que gano, tampoco sería mal, pero no puedo dejar de comer o de vivir hasta que sea hora de irme. Y sobre eso, las cosas no van tan bien aquí en Copán, al igual que en el resto del mundo. El turismo ha bajado considerablemente en comparación con el año pasado, a pesar del hecho de que es el año 2012, el número mágico que supuestamente iba a atraer a miles de visitantes. Pero hasta ahora no lo ha hecho. La situación ha sido difícil desde el golpe de estado en 2009, y no parece que vaya mejorar antes de que se empeoren las cosas. Pero supongo que lo mismo se puede decir de muchos otros lugares del mundo, especialmente de España, mi futura patria.

Lo que me impresiona es la capacidad para adaptarse de la gente de aquí en Copán. Ésta es una sociedad enfocada en la comunidad, donde es relativamente fácil que la caída económica sea absorbida por la estructura de la familia. Pero esta flexibilidad termina cuando ya no hay más recursos. Así que la gente trata de ganarse unos Lempiras donde puedan: con la venta de ropa de segunda mano en una esquina de la calle; ofreciendo comidas caseras en la acera de sus casas; o recogiendo latas y botellas de los basureros. Algunos amigos míos que tienen negocios también están haciendo de nuevo las cosas que en años no habían hecho en sus empresas: lavar platos, hacer mandados o trabajar en turnos regulares, igual a sus empleados. Yo también. El mercado del arte obviamente no es demasiado bueno, así que he vuelto a pintar y diseñar rótulos. (Espero no tener que volver a pintar casas ... ) Pero lo que sí me gusta de esta crisis es que estamos todos en el mismo barco (es decir, los 99%, por supuesto) y se ha formado una nueva red nueva en de personas que se ayudan el uno al otro sin que haya dinero cambiando de manos. Volver a lo básico no necesariamente es tan malo....

En cuanto a la parte emocional de dejar de Copán ... Apenas he empezado a realizarme qué difícil será.... ¡Tanta gente que voy a extrañar! Mis amigos más cercanos son los que menos me preocupan (porque hay Facebook y Skype), pero hay tantas personas que ni siquiera realmente conozco, pero que forman parte de mi vida diaria. El muchacho que trabaja en el banco desde que yo vine a Copán y que siempre sonríe tan amablemente… La señora que camina por las calles vendiendo pan en las tardes ... Doña Cristina de la oficina de correos (a quien, lo siento que decir, lamentablemente he desatendido mucho la introducción de Internet en Copán)… El viejito que vende el periódico… Incluso los perros ...! Bombero, Bambi, Eduardo Pineda. ¿Cómo voy a vivir sin ti todo ellos!


Entonces… Pues, sí, todavía tengo planes de salir de este pueblo. Probablemente en enero. Pero por ahora, dame un descanso, ¡estoy trabajando en ello!

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