Sunday, May 27, 2012

¡Misión cumplida!


¡Nos dieron pasaportes y la autorización para viajar!

El miércoles pasado, en la mera madrugada, salimos para  ir  a migración en San Pedro Sula. Para resumir una historia muy larga: a las 3.30pm teníamos los pasaportes en nuestras manos. ¡Hurra! Sentí ganas de bailar y cantar, pero creo que las chicas estaban más entusiasmadas con sus trajes de baño nuevos que los pasaportes. Eso fue muy divertido, por cierto, llevándolas a un centro comercial por primera vez en su vida, montando la escalera mecánica, y, ¡oh, la mirada en sus rostros cuando las niñas se encontraron frente a una pared entera con bikinis y trajes de baño decolores brillantes!

Decidimos tomar un descanso el jueves para viajar de nuevo el viernes, al Juzgado de la Niñez en Santa Rosa (¡por tercera vez!), porque necesitamos una autorización del juez para que yo pueda viajar con Dilcia, siendo una menor de edad y con uno de sus padres ausente. Quería matar dos pájaros de un tiro,  pidiendo la autorización para la Norma también. De todos modos tenía que llevar dos testigos (¡otra vez!), así que los padres de Norma podrían firmar la autorización para su hija y ser testigos para el caso de Dilcia a la vez. Llamé al Juzgado para preguntar si eso era posible y me dijeron que no era problema.

Entonces llamé a Dilcia y Norma para confirmar el viaje, con el poco de batería que me quedó en mi celular, porque se me había olvidado de recargarlo la noche anterior y, lamentablemente, la luz se había ido temprano en la mañana. Ninguna de las chicas contestó, así que asumí que ellas tendrían el mismo problema con sus teléfonos que yo. Les enví un mensaje con la esperanza de que lo leerían al recargar sus baterías de nuevo. Por desgracia, la energía volvió en la tarde, pero luego nos pasó una tormenta tropical impresionante y se fue la luz de nuevo. En Copán la luz ya vino un par de horas más tarde, pero en la aldea donde viven Dilcia y Norma se quedaron sin electricidad durante toda la noche debido a un poste de luz que se había caído. Así que cuando llegué a la mañana siguiente en La Pintada con carro y conductor, no tenía ni idea de si alguien podría aparecer. ¡Pero sí llegaron! ¡Y ni siquiera tan atrasados!

Una vez en el Juzgado de la Niñez en Santa Rosa, me dijeron que allí no podíamos conseguir la autorización para Norma, ya que el Juzgado interviene sólo en este tipo de cosas cuando hay un problema y como Norma tenía ambos padres presentes, no lo era. Eso me molestó un poco, porque me habían dicho de manera diferente por teléfono el día anterior, pero bueno, no era un gran inconveniente, ya que cualquier abogado en Copán Ruinas puede elaborar dicha autorización.
El trámite para Dilcia salió bien y la secretaria tenía la autorización lista en menos de media hora. Pero entonces encontró un error: el pasaporte de Dilcia, dice que sus nombres son Dilcia Aracely, mientras que su certificado de nacimiento, dice Dilcia Arely. Una diferencia de sólo dos letras, ¡pero lo suficientemente grande para no darnos la autorización!

A mí me extrañó, porque estaba bastante segura de que había visto el nombre Aracely en la copia del partido de nacimiento, lo cual habíamos dejado en la oficina de migración. Para demostrar que estaba equivocada yo, la secretaria me mostró el partido de nacimiento. Y fue entonces cuando me di cuenta dónde estaba el error: la copia del partido de nacimiento que le habíamos dado al juez era una copia de la inscripción original, escrita a mano. Y de hecho, dijo, Arely. Pero la copia que usamos para conseguir el pasaporte, era una impresión computarizado del Registro Nacional de Personas, y yo estaba convencida de que ésta dice Aracely! El problema fue que no tenía ninguna copia de ese partido de nacimiento conmigo.

-Bueno, yo no te puedo ayudar, - dijo la secretaria.
-¿Pero si le traigo una copia del partido de nacimiento que dice Aracely nos va a dar la autorización? - Le pregunté.
Sí, bueno, eso puede funcionar, - admitió la secretaria, que no nos ofreció ni la más mínima ayuda. Resultó que había un Registro Nacional a sólo tres cuadras de distancia. Así que agarré el pasaporte de Dilcia, corrí las tres cuadras, entré al Registro Nacional que dichosamente estaba vacío, y tres minutos más tarde estuve de vuelta en el Juzgado de la Niñez con una copia del partido de nacimiento de Dilcia. Una que dijo Aracely!

La secretaria volvió a su escritorio, quejándose de los errores que la gente hace en el Registro Nacional. Le pregunté a la mamá de Dilcia, fuera del alcance del oído, por supuesto, cuál era el verdadero nombre de Dilcia. Resulta ser Arely, por lo que el error fue cometido probablemente cuando los datos fueron informatizados.  Bueno, supongo que a partir de ahora su segundo nombre es Aracely ...

Poco después, la secretaria regresó con la autorización firmada. ¡Misión cumplida! Las niñas y sus padres se levantaron y salieron de la oficina. Pero yo, medio en broma, le dije a la secretaria que quería leer la carta cuidadosamente. ¡Qué buena idea mía!

La carta consta que el juez me autoriza a mí, Carin E. AMSTERDAM a poder viajar con Dilcia a España.
¡Guao, casi salí de la oficina con un nuevo apellido!
La secretario se enrojeció (¡justamente así!) y salió a corregir la carta. Este proceso y conseguir de nuevo las firmas de las autoridades adecuadas, tardó casi una hora más.

Pero qué diablos, tenemos  por lo que vinimos. Ahora podemos empezar a preparar nuestro viaje a España ...
(Me pregunto qué pensaría la secretaria de que mi lugar de nacimiento sería. Steen, ¿tal vez?)

Le saluda atentamente,
Carin Ámsterdam

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